El Silencio del Sábado Santo
Entre la crucifixión del Viernes Santo y la gloria del Domingo de Resurrección, hubo un Sábado Santo de aparente derrota, silencio total y luto para los discípulos. Todos vivimos periodos similares: "sábados de espera", donde no vemos respuestas de Dios y el dolor nubla la esperanza.
El silencio de Dios no significa su ausencia ni su inactividad. En lo invisible, Dios estaba obrando la victoria definitiva sobre la muerte. Tu tiempo de espera tiene un propósito eterno; no desmayes, pues el domingo de tu victoria se acerca.
La Fe que Sostiene en lo Invisible
“Aunque la visión tardará aún por un tiempo, mas se apresura hacia el fin, y no mentirá; aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá...” — Habacuc 2:3
Confía en el Dios del silencio. Mantén tu fe firme y en paz, recordando que ninguna noche de prueba dura para siempre en la presencia de nuestro Salvador resucitado.