El cáliz que Jesús bebió: la magnitud de la cruz

La Angustia en Getsemaní

La víspera de su crucifixión, Jesús se encontraba en el huerto de Getsemaní clamando: "Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa..." (Mateo 26:39). Esta copa no era simplemente el sufrimiento físico de los azotes romanos, sino la copa de la ira divina contra el pecado de toda la humanidad.

Jesús, el único Santo y libre de pecado, aceptó voluntariamente beber esa copa hasta la última gota en la cruz, para que nosotros pudiésemos beber hoy de la copa de la salvación, el perdón y la reconciliación eterna con el Padre.

La Mayor Muestra de Gracia

“Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.” — 2 Corintios 5:21

Meditar en el costo incalculable de nuestra salvación debe despertar un profundo agradecimiento y devoción en nuestras vidas. Fuimos comprados a precio de sangre; vivamos entonces para glorificar a Cristo en todo.