Pausar el Ruido para Escuchar la Verdad
María escogió sentarse a los pies de Jesús y oír su palabra (Lucas 10:39). Cultivar el hábito de la devoción diaria en nuestro tiempo requiere un esfuerzo intencional para desconectarnos de los dispositivos móviles, pausar el afán del día y centrar nuestros pensamientos en la presencia del Espíritu Santo.
Establece un tiempo específico cada mañana, lee la Escritura y habla con Dios en oración. Esta quietud espiritual fortalece tu mente, te da dirección y te ancla emocionalmente para enfrentar los desafíos diarios con la sabiduría y paz del Reino.
La Porción que No Será Quitada
“Estad quietos, y conoced que yo soy Dios...” — Salmo 46:10
Que los quehaceres cotidianos no te roben la mejor porción. Decide hoy iniciar tu día entregándole las primeras horas a Aquel que sustenta tu vida con su gracia inagotable.